El pasado día 25 de mayo de 2018 dieron comienzo en Aguilar de Bureba las fiestas patronales en honor a San Guillermo.

Tras la misa-novena al santo, se iniciaron los actos programados para este día, siendo el primero de ellos la lectura del pregón por su autora Marichu Martínez Calzada.

A pesar del mal tiempo que tuvimos durante toda la tarde, al comenzar la pregonera su lectura amainó la lluvia, quedando una tarde bastante agradable.

Desde el balcón del Ayuntamiento y, acompañada por las autoridades locales, Marichu nos deleitó con la lectura del pregón, donde hizo un recorrido por sus años vividos y en especial los que estuvo en Aguilar.

Durante el mismo hubo momentos en los que tuvo que hacer grandes esfuerzos para continuar la lectura, especialmente cuando recordaba a sus antepasados, su matrimonio, sus hijos y algunos pasajes de su vida relacionados con el pueblo, era mucha la emoción acumulada. A la finalización, un gran aplauso fue el premio de los aguiluchos hacia Marichu.

 

Para aquellos que no pudieron oír a la pregonera, a continuación os transcribimos integro el pregón.

 

PREGÓN DE FIESTAS

Aguilar de Bureba    25 mayo 2018-05-30

Marichu Martínez Calzada.

     Queridos familiares, amigos, paisanos y visitantes.

Después de los dos ilustres pregoneros que me han precedido y por eso de la alternancia le toca a una mujer dirigiros unas breves palabras en este día comienzo de las FIESTAS DE AGUILAR DE BUREBA, mi pueblo.

Es un gran honor que este Consistorio Municipal se haya acordado de mi humilde persona y me haya propuesto para pregonar estas fiestas, que he aceptado gustosamente, y que les agradezco de corazón, aunque seguro que hay paisanos con mas merecimientos que yo, para este menester.

Mi vida en este pueblo, dónde nací hace 75 años en tiempos difíciles y de escasez, transcurre hasta los 12 años con una niñez feliz. Aquí di mis primeros pasos, fue a la escuela con nuestra querida y recordada maestra Amparo, aprendí a leer y escribir, y a esa edad me trasladé a Briviesca con mis tíos.

En Briviesca cursé e Bachillerato y de aquí a las monjas de Rabé, donde me hice maestra. Durante este tiempo de estudiante mis estancias en Aguilar eran cortas y se reducían a ver a la familia y amigos, pero nunca perdí el contacto con el pueblo.

Terminada la formación académica, el trabajo me llevó a recorrer algunas provincias de la geografía española, Burgos, Albacete, Vizcaya –donde me casé- y por último Alcalá de Henares (Madrid) dónde actualmente resido. De todos los destinos que he tenido, guardo gratos recuerdos. Pero a mi pueblo lo llevo conmigo, aquí están mis antepasados y algo mío, para todos ellos mi recuerdo y desde donde estén presiento su alegría al verme hoy aquí.

Alejandro Dumas expresó estos sentimientos escribiendo: “Pobres locos que no comprenden que los hombres pueden cambiar el futuro, pero nunca el pasado”.

Desde los lugares donde he vivido y desde que me casé he aprovechado para acercar a Aguilar en todas las ocasiones que he tenido, fines de semana, puentes, vacaciones y acontecimientos que se celebraban. Mis hijos, Gonzalo y Juan José nos acompañaban, venían contentos porque en el pueblo había niños con los que divertirse y pasarlo bien, e hicieron amigos. Lamentablemente hoy las circunstancias son otras. Es una pena que eso haya desaparecido.

Por los años 80 comenzaba la andadura la Asociación R. C. San Guillermo, durante muchos años organizó abundantes y variadas actividades dirigidas a todas las edades.

Participé en algunas, entre ellas con Jesús Sáez y su hijo José en el concurso que organizaba Radio Briviesca y patrocinaba Barriocanal “La Almendra de Oro”, que ganamos con desolación de los briviescanos. Nos trajimos la almendra para la Asociación a la que representábamos, se subastó y me quedé con ella.

Colaboré cuanto pude en la organización y desarrollo de la Fiesta de los mayores, que se realizó durante más de 25 años, hasta que no fue posible su continuidad. Hoy con la iniciativa de algunos jóvenes arece que vuelve a resurgir. Lo que me satisface y alegra.

Ahora ya en el otoño de mi vida observo con cierta nostalgia como disminuye la población, no hay niños, casas que se quedan vacías, construcciones que se abandonan o se hunden etc. Etc., malos síntomas para augurar un buen porvenir al pueblo. Todo ello me entristece, pero es la dura realidad de algo que va a menos y no se renueva.

Nuestra Iglesia, monumento BIC, parece que finaliza el camino –larguísimo camino- para su restauración. ¡Ojalá sea así! Nada me agradaría más que verla arreglada. No pierdo la esperanza.

Quiero agradecer y reconocer, a la Corporación Municipal los esfuerzos que han hecho y siguen haciendo para acometer las mejoras que llevan a cabo, así como el interés y la constancia para conseguir las subvenciones para la reparación de la Iglesia.

El encanto más grande de este pueblo es su gente, trabajadora y responsable, que a pesar de todo se esfuerzan en demostrar que Aguilar existe, hay vida y esperanza y siguen cuidando de él.

En estos momentos de alegría sintámonos unidos para hacer de este rincón castellano un lugar de libertad, tolerancia y solidaridad.

Dicen que las despedidas suelen ser largas y tristes, yo seré breve que ya habré agotado vuestra paciencia.

No es un Adiós, sino hasta siempre, UN ABRAZO.

VIVID UNAS FIESTAS CON ALEGRÍA, CONTENTOS Y FELICES.

VIVA AGUILAR DE BUREBA.

VIVA SAN GUILLERMO.

 

Finalizado el pregón los aguiluchos dimos buena cuenta de la habitual merienda con el bonito, el huevo cocido, el chorizo y el trozo de queso, todo ello regado con un buen vino, pero de eso ya hablaremos en otro comentario.